En busca del oro más duro, reloj Lange & Söhne

A. Lange & Söhne, colección 2010


Ha sido siempre la convicción de A. Lange & Söhne que la innovación y la tradición no tienen por qué ser contradictorias. Hace mucho tiempo,Ferdinand A. Lange y sus hijos confiaron en los resultados de la investigación científica cuando quisieron dar un paso más para alcanzar su ambiciosa meta de construir los mejores relojes del mundo. La actual generación de ingenieros y diseñadores de calibres de Lange continúan colaborando con universidades e institutos de investigación para aprovechar los últimos avances científicos y técnicos para los exigentes dueños de relojes Lange. Pero tanto antes como ahora, se aplica la misma estricta regla: cada innovación debe ser genuinamente práctica. Tres ejemplos de la colección de 2010 reflejan diferentes facetas del arte tradicional de la relojería.



En busca del oro más duro

La implicación metalúrgica de Sajonia con el oro está enraizada en profundidad dentro de su historia, probablemente incluso desde los tiempos de la alquimia en la Edad Media. En esta época, era creíble la existencia de la enigmática piedra filosofal que podía convertir metales en oro. Un resultado casual de los esfuerzos realizados en este terreno y de los que tenemos muchas crónicas, fue la invención de la porcelana en Dresde hace 300 años. Aunque Lange no pudo encontrar la piedra filosofal, si que tuvo éxito en el desarrollo de una aleación de oro que va más allá de todas las aleaciones conocidas respecto a su dureza. Químicamente hablando, el nuevo oro color miel es también una aleación de 18 quilates que posee un 75% de oro puro. El fascinante color que se encuentra a media distancia entre el oro rosa y el oro blanco, es posible gracias a su contenido en cobre y zinc. En combinación con un tratamiento térmico especial, una ligera mezcla de manganeso es la responsable de su extraordinaria dureza. Con un rango de entre 300 y 320 HV en la escala Vickers, el oro color miel es dos veces más duro que el oro amarillo, cuya dureza se sitúa entre 135 y 150 HV. En el test de dureza Vicker, se ejerce una fuerza definida con un diamante en forma de pirámide sobre la superficie del material que se investiga. Se utiliza una ecuación especial para calcular la dureza del material basada en la longitud de la diagonal de la incisión realizada en la materia. El beneficio de la nueva aleación resulta obvio: mayor resistencia a los rasguños, el oro color miel gana al resto de aleaciones.

El LANGE ZEITWERK representa una nueva cara del tiempo y con sus precisos números saltantes y su icónico diseño ha suscitado respuestas entusiastas. La nueva versión “Luminous” permite ver el tiempo incluso en la oscuridad. El reto técnico que hay tras este desarrollo fue cargar los números con energía lumínica aunque estos estuvieran ocultos dentro de la esfera la mayor parte del día. Los especialistas de Lange encontraron una solución: una esfera de cristal de zafiro con una capa semitransparente pero que puede ser atravesada por los rayos ultravioleta. Este fenómeno se explica mejor con el principio de las gafas de sol invertidas: la transmisión de la luz en el espectro visible se atenúa hasta tal punto que sólo los bordes del mecanismo se pueden ver. Inversamente, la luz ultravioleta entre 250 y 430 nanómetros pasa sin impedimentos para poder cargar con energía fotónica los números tratados con Superluminova, de manera suficiente para poder leer la hora durante la noche.

El 1815 MOONPHASE simboliza la búsqueda de Lange en el terreno de la precisión. Su transmisión de las fases lunares fue calculada con tal grado de exactitud que tiene una desviación de tan sólo un día con respecto a la marcha real de la luna al cabo de 1.058 años. Una mirada más exhaustiva sobre el disco lunar proporciona una idea de cómo los expertos de Langeestán obsesionados por los detalles: su meta era emular técnicamente la fascinación por el cielo nocturno. Junto con los científicos que ahora ayudan a producir los discos lunares, desarrollaron un nuevo proceso de revestimiento que hace posible, ahora más que nunca, alcanzar la perfección de la naturaleza.

Las tecnologías convencionales usadas desde hace mucho tiempo en la industria relojera para revestir los discos lunares no satisfacían las expectativas de los técnicos de Lange respecto al brillo del color y la definición del contorno de los elementos decorativos. El nuevo proceso incorpora la aplicación de capas de carbono extremadamente duras sobre los discos lunares de oro macizo a través de la deposición de vapor, proceso más conocido como PVD. El ajuste preciso de la áspera superficie otorga el color deseado combinado con una resistencia al desgaste muy alta. Los efectos de interferencia causan al ojo del espectador que se perciba un azul profundo que se asemeja a una noche estrellada. Las estrellas se cortan con láser excimer. La tecnología es ultraprecisa: no se produce ningún tipo de abrasión en el contorno. Con los bordes sin defectos y lisos, las estrellas poseen una brillantez y aparecen con una mayor luminosidad.


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